30 07 2026
Vida útil de un BESS: también es una decisión de ingeniería
Las decisiones de diseño de un sistema de almacenamiento no terminan en la puesta en marcha: definen cómo operará el activo y qué desempeño podrá sostener durante años.
Por Adriana Ferrini, Gerente de Ingeniería de oEnergy.
Chile está viviendo una expansión sin precedentes de los sistemas de almacenamiento de energía. En pocos años, los BESS pasaron de ser una tecnología emergente a convertirse en un componente estratégico para integrar energías renovables, reducir vertimientos y entregar mayor flexibilidad y resiliencia al sistema eléctrico.
Sin embargo, mientras gran parte de la conversación se centra en cuántos MW y MWh instalaremos, existe una pregunta igual de importante: ¿cómo aseguramos que esos activos mantengan su desempeño durante los próximos 20 años?
La respuesta comienza mucho antes de la puesta en marcha.
Cuando un sistema BESS entra en operación, buena parte de su comportamiento futuro ya fue definida durante la ingeniería. El diseño térmico, el dimensionamiento, la arquitectura de control, la estrategia operacional y los criterios de monitoreo determinan cómo evolucionará el activo a lo largo del tiempo.
Por eso, la vida útil de un BESS no es únicamente una característica de la batería que se adquiere. También es el resultado de las decisiones de ingeniería que permiten convertir esa tecnología en una infraestructura confiable y preparada para operar durante décadas.
La degradación comienza mucho antes de ser visible
Es habitual hablar de la vida útil de una batería en términos de años, ciclos o porcentaje de capacidad remanente. Sin embargo, esos valores corresponden a condiciones controladas de laboratorio.
En un proyecto real, las condiciones cambian significativamente respecto de un laboratorio. Cada sistema opera bajo condiciones climáticas específicas, distintos perfiles de despacho, exigencias regulatorias y restricciones propias de la red eléctrica. En ese contexto, dos proyectos con la misma tecnología pueden presentar comportamientos muy diferentes.
La literatura científica confirma esta realidad.
Un estudio publicado en Journal of Power Sources (Wildfeuer et al., 2023), basado en el seguimiento experimental de 196 celdas comerciales durante casi dos años, demostró que variables como la temperatura, la profundidad de descarga, el estado de carga y la corriente modifican significativamente la velocidad de degradación de las baterías.
A nivel de sistema completo, en Journal of Energy Storage (Gräf et al., 2022), se publicó el análisis de un BESS utility-scale operando en servicios de regulación de frecuencia en Alemania, mostrando que incluso dentro de un mismo contenedor existen diferencias térmicas capaces de acelerar el envejecimiento de determinados módulos respecto de otros.
El aprendizaje más importante no es que las baterías se degraden —eso es inevitable—, sino que muchos de los factores que determinan la velocidad de esa degradación pueden ser influenciados desde la ingeniería.
Diseñar es gestionar el riesgo futuro
La temperatura no comienza a importar durante la operación; comienza a importar cuando se define el sistema de climatización. La estrategia de carga y descarga no nace cuando el operador ejecuta el primer despacho; comienza cuando se dimensiona la relación entre potencia y energía del proyecto. La calidad de los datos tampoco depende exclusivamente del software; depende de cómo fueron concebidos el BMS, el EMS, el PCS, el SCADA y la instrumentación desde la ingeniería básica y de detalle.
Cada una de esas decisiones representa un equilibrio entre inversión inicial, desempeño esperado, mantenibilidad, disponibilidad y riesgo operacional. Optimizar un proyecto no significa únicamente reducir el CAPEX. Significa diseñar un activo capaz de mantener su desempeño durante toda su vida útil.
Optimizar no es elegir el menor costo inicial
En proyectos de gran escala, la ingeniería resuelve tensiones reales: más redundancia significa más inversión, una ventana de operación conservadora reduce ingresos de corto plazo, un control más robusto exige coordinación adicional. No hay respuesta universal para esos intercambios, pero sí una forma más completa de evaluarlos: mirar el activo durante todo su ciclo de vida.
A medida que la industria madura, la conversación también debe evolucionar.
Dentro de algunos años, muchos de los sistemas que hoy estamos construyendo enfrentarán una nueva etapa: el fin de su primera vida útil. Ese momento abre nuevas preguntas para la ingeniería.
¿Será posible reemplazar únicamente los módulos degradados? ¿Podrán reutilizarse componentes del sistema? ¿Estarán los proyectos preparados para ser repotenciados? ¿Se facilitará el reciclaje de materiales estratégicos como litio, cobre, aluminio o grafito?
La investigación reciente muestra que estas preguntas ya forman parte de la evolución de la industria. Revisiones recientes sobre economía circular y segunda vida de baterías destacan que el diseño del sistema será determinante para facilitar el repotenciamiento, la reutilización de componentes y el reciclaje eficiente de materiales, permitiendo extender el valor de los activos mucho más allá de su primera aplicación (Patel et al., 2024; Nazim & Elavarasan, 2026).
Esto implica que la ingeniería del futuro no solo deberá maximizar el desempeño durante la operación, sino también facilitar la evolución tecnológica del activo durante todo su ciclo de vida.
Una decisión que comienza el primer día
La pérdida gradual de capacidad de la batería es un fenómeno inherente a su operación. La velocidad con la que ocurre, la disponibilidad que mantendrá el sistema, su capacidad de adaptarse a nuevas tecnologías y el valor que conservará durante décadas dependen, en gran medida, de decisiones tomadas mucho antes de energizar el primer contenedor.
La batería se fabrica, la vida útil del sistema se diseña y probablemente ese sea uno de los mayores desafíos que enfrentará la ingeniería de los sistemas BESS durante los próximos años.
Fuentes:
Wildfeuer et al. (2023). Experimental degradation study of a commercial lithium-ion battery. Journal of Power Sources, 560, 232498.
Gräf et al. (2022). What drives capacity degradation in utility-scale battery energy storage systems? Journal of Energy Storage, 47, 103533.
Patel et al. (2024). Lithium-ion battery second life: pathways, challenges and outlook. Frontiers in Chemistry, 12, 1358417.
Nazim & Elavarasan (2026). Extending battery lifecycles: A holistic review of second-life lithium-ion technology in sustainable energy systems. Renewable and Sustainable Energy Reviews, 233, 116848.
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