Carlos Guerrero, Gerente de Desarrollo de oEnergy, frente a infraestructura energética costera

08 09 2026

La demanda en el centro del desarrollo energético

La minería cero carbono, los data centers, la electromovilidad y otros nuevos polos de consumo están reordenando el mapa de la demanda eléctrica y, con ello, las decisiones sobre dónde y cómo desarrollar nuevos proyectos energéticos.

Columnista invitado: Carlos Guerrero, Gerente de Desarrollo oEnergy

La minería cero carbono, los data centers, la electromovilidad y otros nuevos polos de consumo están reordenando el mapa de la demanda eléctrica y, con ello, las decisiones sobre dónde y cómo desarrollar nuevos proyectos energéticos.

Según la CNE, una obra de transmisión puede tardar entre siete y diez años desde que se planifica hasta su puesta en servicio. Un período en el que puede ampliarse una faena minera, seguir ampliándose el parque automotriz en electromovilidad, construirse una planta desaladora y/o transformarse por completo la escala de demanda asociada a data centers e inteligencia artificial.

Ese desfase obliga a quienes desarrollamos proyectos energéticos a mirar más allá del recurso disponible y preguntarnos si la infraestructura llegará a tiempo para capturar la demanda que viene. El desafío es gigante.

Durante la gran etapa de expansión renovable en Chile, una de las primeras preguntas fue dónde estaban las mejores condiciones para generar. El norte ofrecía una radiación solar excepcional; otras zonas, buenos recursos eólicos o hidráulicos. Luego entraban en la ecuación el terreno y la conexión, la viabilidad ambiental y territorial, el relacionamiento con las comunidades, los permisos y las condiciones comerciales.

Todo eso sigue siendo indispensable. Pero hoy cobran más peso otras preguntas: ¿Dónde estarán los consumos capaces de valorizar esa energía? ¿Dónde se dará el encuentro óptimo entre futuros consumos y generación para que el sistema nacional opere de forma eficiente y segura? ¿Podrá el sector adaptarse a la velocidad que imponen las nuevas tecnologías?

No basta con proyectar cuánto crecerá la demanda del país. Para desarrollar bien, importa saber en qué zonas crecerá, qué actividades la impulsarán y qué infraestructura será necesaria para abastecerla.

Dos demandas, dos geografías

La minería lo ilustra con claridad. Cochilco proyecta que su consumo eléctrico crecerá desde 27,6 TWh en 2025 hasta 33,2 TWh en 2034, un aumento de 20,2%, mientras la producción de cobre aumentaría 8,3%. Parte de esa mayor intensidad energética responde a cambios estructurales, entre ellos el creciente uso de agua de mar y la energía necesaria para desalarla e impulsarla y el avance de la electrificación del transporte minero, con proyectos de trolley assist y flotas de camiones eléctricos ya en desarrollo en varias faenas. En definitiva, un nuevo ciclo de la gran minería donde estamos avanzado desde la carbono-neutralidad a una industria cada vez más cerca al cero carbono.

No estamos, entonces, solo frente a una industria que consumirá más electricidad. También está cambiando dónde y para qué la necesita.

Los data centers muestran otra expresión del mismo fenómeno. Chile ya cuenta con alrededor de 166 MW de capacidad instalada y se ha consolidado como uno de los principales mercados de América Latina. Su demanda se concentra especialmente en la zona central y exige continuidad, confiabilidad y capacidad de respuesta en puntos específicos de la red.

Son industrias distintas, pero plantean una misma pregunta para el desarrollo: qué infraestructura energética tiene sentido construir para responder a esa demanda.

El Coordinador ya incorpora en sus escenarios futuros proyectos mineros, desaladoras, data centers, hidrógeno verde y otros grandes consumos. Eso obliga a mirar conjuntamente recurso, infraestructura y demanda. Un proyecto puede tener excelente radiación, terreno y tecnología competitiva y, aun así, perder valor si su ubicación no conversa con la evolución de la red o con consumos capaces de aprovechar esa energía.

Por eso, el desarrollo empieza a incorporar otra lógica desde el origen: qué necesidad energética se quiere resolver y qué combinación de generación, almacenamiento, red o contrato permite responder mejor.

Un desafío que también cambia el negocio

Desarrollar desde la demanda no es simplemente sumar una variable al modelo. Implica revisar la forma en que se origina y evalúa un proyecto.

Pasar de una lógica centrada principalmente en el activo a otra que incorpore desde el origen las necesidades de la demanda actual y proyectada exige conectar mejor Desarrollo y Nuevos Negocios con ingeniería, mercado, aspectos ambientales y territoriales, comunidades y estructura comercial.

También introduce nuevas incertidumbres. Una demanda proyectada puede retrasarse, un cliente puede modificar su inversión, la red puede evolucionar de manera distinta a la esperada o puede existir un cambio tecnológico disruptivo que cambie el escenario.

Desarrollar empieza así a parecerse cada vez más a decidir bajo incertidumbre: leer señales tempranas, evaluar escenarios y evitar configuraciones que dependan de una sola apuesta.

No se trata de predecir el sistema eléctrico de 2040 o 2050. Se trata de tomar hoy decisiones suficientemente robustas para que un proyecto siga teniendo sentido cuando ese sistema sea diferente.

De desarrollar activos a desarrollar soluciones

Chile seguirá teniendo recursos renovables extraordinarios. Esa ventaja competitiva no desaparece. Pero no estamos solos: otros países compiten por los mismos proyectos y sus industrias energéticas avanzan a un ritmo exigente. Tener los recursos no basta; el desafío es convertirlos en proyectos a tiempo.

La próxima etapa exigirá entender mejor dónde crecerá el consumo, qué necesitarán esos clientes y cómo conectar esa demanda con los recursos y la infraestructura disponibles.

Eso acerca necesariamente Desarrollo al negocio y al cliente. Cuando el punto de partida es una necesidad energética, las fronteras entre desarrollar un proyecto y diseñar una solución se vuelven menos rígidas.

La minería, los data centers y otros nuevos polos de consumo no solo aumentarán la electricidad que Chile necesita. También pueden modificar dónde tiene sentido desarrollar, qué tecnologías combinar y qué atributos debe tener un proyecto para crear valor.

Esa es la lógica con la que en oEnergy estamos pensando el desarrollo: no solo agregar capacidad, sino avanzar hacia soluciones de energía gestionable, capaces de responder con mayor flexibilidad a las necesidades de clientes y del sistema.

El desafío será anticipar esa demanda a tiempo para desarrollar la infraestructura que el país realmente necesitará en los próximos años.

Proyecto energético

Hablemos

Si estás evaluando contratos de suministro, proyectos BESS o alternativas para asegurar energía gestionable, contáctanos.