26 08 2026
De operar activos a gestionar su valor
En un sistema eléctrico cada vez más complejo, operar bien ya no es suficiente. El desafío es integrar operación, mercado, regulación, tecnología y riesgo para tomar mejores decisiones y maximizar el valor de los activos durante todo su ciclo de vida.
Por Cristián Soto, Gerente de Gestión de Activos y O&M
En un sistema eléctrico cada vez más complejo, operar bien ya no es suficiente. El desafío es integrar operación, mercado, regulación, tecnología y riesgo para tomar mejores decisiones y maximizar el valor de los activos durante todo su ciclo de vida.
La incorporación acelerada de fuentes renovables ha transformado profundamente nuestro sistema eléctrico y, con ello, también las exigencias para quienes administramos sus activos.
Restricciones de transmisión, nuevas condiciones de despacho, almacenamiento, cambios regulatorios y riesgos operacionales —desde contingencias meteorológicas hasta robos e intrusiones en las instalaciones— conviven hoy en una misma ecuación.
Haber trabajado durante cuatro años en mercados extranjeros me permitió observar procesos similares en sistemas que ya recorrieron parte de este camino. Por eso, más que interpretar esta complejidad como un problema, debemos entenderla como una señal de madurez de nuestra industria y como una invitación a evolucionar la gestión de activos.
Chile cuenta con recursos renovables de clase mundial, una industria que ha acumulado conocimiento y capacidades técnicas relevantes, y un ecosistema que continúa incorporando nuevas tecnologías. El contexto que enfrentamos es consecuencia de la velocidad y profundidad con que el sistema eléctrico está cambiando.
Para quienes tenemos la responsabilidad de gestionar y operar activos renovables, este proceso plantea oportunidades concretas.
De construir capacidad a gestionar activos
Durante una primera etapa de la transición energética en Chile, parte importante de los esfuerzos se concentró en desarrollar, construir y poner en operación nueva capacidad. Esa tarea sigue siendo indispensable, pero el crecimiento y maduración de la base instalada plantea un segundo desafío: gestionar esa infraestructura durante todo su ciclo de vida.
Esto implica ampliar la perspectiva. Gestionar un activo no consiste únicamente en producir más energía o ejecutar correctamente un plan de mantenimiento. Significa comprender simultáneamente su desempeño técnico, las condiciones de mercado, la regulación, los contratos, los costos, los riesgos y las alternativas de inversión. Es esa mirada integrada la que permite decidir dónde intervenir, cuándo invertir, qué riesgos asumir y cómo capturar oportunidades de creación de valor.
La transformación del mercado hace especialmente necesaria esta visión. La creciente penetración renovable, las restricciones de transmisión y la incorporación del almacenamiento están modificando cómo y cuándo se genera energía y las condiciones bajo las cuales puede ser inyectada al sistema.
La regulación también está evolucionando para responder a un sistema distinto. Los cambios recientes en materias como coordinación operacional y ciberseguridad muestran una tendencia común: los activos deben interactuar con un sistema cada vez más exigente, dinámico y coordinado. Para sus propietarios y operadores, esto implica incorporar la dimensión regulatoria a la gestión cotidiana del activo, anticipar sus impactos y adaptar oportunamente la operación y las decisiones de inversión.
A ello se suman riesgos que hasta hace algunos años podían parecer periféricos a la gestión del activo. Eventos meteorológicos extremos, problemas de acceso, robos y vandalismo pueden afectar directamente la disponibilidad, los costos y la continuidad operacional.
Son preocupaciones transversales: durante este invierno la SEC ha requerido reforzar planes de contingencia frente a eventos meteorológicos, mientras el gremio Generadores Independientes de Energía (GIE) incorporó entre sus prioridades para el ciclo 2026–2030 la seguridad de las instalaciones, planteando la necesidad de medidas efectivas.
La dimensión de este último fenómeno puede observarse en las redes eléctricas: durante 2025, CGE reportó 1.426 episodios de robo de cables y más de 420 kilómetros de conductor sustraído, frente a 774 eventos y 225 kilómetros durante 2024. Estas cifras corresponden a redes de distribución y transmisión, pero muestran la magnitud que el problema ha adquirido para la infraestructura eléctrica desplegada en terreno.
No podemos controlar todas estas variables, pero sí podemos decidir qué tan preparados estamos para enfrentarlas.
La excelencia operacional como respuesta
La excelencia operacional se vuelve entonces una condición necesaria para gestionar valor. No se trata únicamente de maximizar disponibilidad, sino de detectar desviaciones antes de que se transformen en pérdidas, priorizar correctamente las intervenciones y responder con rapidez cuando ocurre una contingencia. Una buena gestión también exige entender que no toda mejora técnica crea necesariamente valor.
Las decisiones deben considerar el costo de intervenir, la energía recuperable, las condiciones de mercado, la vida útil del activo y los riesgos asociados. Esa capacidad de priorizar es probablemente una de las principales diferencias entre operar un activo y gestionarlo.
La digitalización permite profundizar esa capacidad. Integrar información operacional, comercial y de mantenimiento ayuda a identificar pérdidas, comparar desempeño entre activos, anticipar fallas y dirigir recursos hacia las intervenciones con mayor impacto. El valor de la tecnología no está en acumular información, sino en reducir el tiempo y la incertidumbre con que tomamos decisiones.
A medida que aumenta la complejidad de los activos, se vuelve más importante elegir bien a los socios y construir relaciones de largo plazo con quienes aporten capacidades complementarias. Fabricantes, proveedores tecnológicos, especialistas, contratistas, propietarios y operadores debemos trabajar con objetivos alineados, responsabilidades claras, confianza y capacidad de respuesta.
Esta colaboración se extiende también a los diferentes stakeholders. Distribuidoras, Coordinador Eléctrico, autoridades y comunidades forman parte del entorno cotidiano de un activo. Mantener una comunicación permanente y relaciones sólidas no es solamente importante cuando aparece un problema; es parte de gestionar bien.
De O&M a una mirada integral del activo
Desde esta perspectiva, Gestión de Activos y O&M son disciplinas distintas, pero profundamente complementarias. O&M permite conocer el activo desde su realidad operacional: cómo se comporta, dónde pierde disponibilidad, qué falla y qué necesita. Gestión de Activos incorpora esa información a una mirada más amplia, conectándola con el mercado, la regulación, los contratos y los objetivos de negocio del titular.
Cuando trabajan integradas, la operación deja de ser únicamente una función técnica y se transforma en una fuente permanente de información para tomar mejores decisiones de negocio.
Chile todavía tiene desafíos por resolver y aparecerán otros a medida que la transición continúe avanzando. Pero tenemos una industria más madura, nuevas tecnologías, conocimiento acumulado y, especialmente, capital humano con experiencia y capacidades cada vez más desarrolladas para enfrentarlos.
Por eso, más que ver la transformación actual como una fuente de incertidumbre, prefiero verla como una oportunidad.
La próxima etapa no dependerá solamente de cuánta nueva capacidad renovable seamos capaces de construir, sino también de qué tan bien gestionemos la que ya tenemos. Si somos capaces de combinar una mirada de largo plazo, excelencia operacional, tecnología, capital humano y buenos socios, podremos transformar la creciente complejidad del sistema en mejores decisiones y mejores activos.
Porque operar bien seguirá siendo indispensable. Pero gestionar bien significará saber qué decisión tomar, cuándo tomarla y cómo esa decisión contribuye al valor del activo en el largo plazo.
Fuentes:
Comisión Nacional de Energía (CNE), Actualización de la Norma Técnica de Conexión y Operación de PMGD (NTCO PMGD), 19 de febrero de 2026.
Superintendencia de Electricidad y Combustibles (SEC), SEC instruye a eléctricas adoptar medidas ante sistema frontal que afectará a parte importante del país, 14 de julio de 2026.
CGE, balance de robo de cables 2025, informado en febrero de 2026: 1.426 eventos y 420.922 metros de conductor sustraído, frente a 774 eventos y 225 kilómetros registrados durante 2024.
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